OUR TIME

—El efecto mariposa, se basa en las pequeñas variaciones en algún sistema predeterminado, que puede generar grandes cambios en el futuro del individuo, siendo el tiempo y espacio un detalle muy importante— explicaba el profesor a su clase, aunque esta estaba a punto de dormirse— bueno, empezaré con la lección, usted señorita— señaló a alguien y esta se sobresaltó— dígame ¿Cuál fue el matemático que descubrió la teoría del caos?

—Yo…bueno— titubeó— fue…— golpeó el hombro bruscamente de su compañera de asiento, sin embargo, esta solo bajó la cabeza, muy nerviosa.

—Deseo hablar con sus padres señorita, preste más atención para la próxima clase— la estudiante solo bajó la cabeza, avergonzada.

Hasta que la campana sonó.

—Estudien, y no se olviden de la tarea, ¡Hasta la próxima clase! — y se fue.

Nuestro personaje principal tenía mucho afán, principalmente por el miedo de lo que podría pasar por parte de su compañera hacia ella. Pero no le sirvió de mucho, de todas maneras, la acorralaron.

—Dime Sook, ¿Por qué no me dijiste la respuesta? — le dijo Semi, una acosadora, popular en su escuela por su belleza, aunque tenía un mal carácter.

—No tenía la obligación de hacerlo—le dijo tratando de desafiarla.

—¿Ahora te nos revelas? —dijo ella de una manera irónica.

Aunque a Sook le gustaba estudiar, no era buena relacionándose, además el constante acoso de sus compañeras, le hacía tener más inseguridad.

Ser catalogada de “nerd”, no era tan molesto para ella, lo que era realmente malo eran sus compañeros, no había día en el que se salvara de sus burlas, digamos que no entraba en los estándares comunes coreanos, lo que usaban como excusa para seguir molestándola.

Cada día el bullying era peor, un día la encerraron en la escuela toda la noche, y nadie hizo nada para impedirlo, lo más seguro, era que hagan lo mismo ese día.

Y lo adivinó, pues la llevaban al cuarto del conserje, en dónde habían escobas y todas esas cosas, quién sabe cuándo la dejarían salir, así que decidió descansar un momento, se estaba acostumbrando a todo lo que le hacían.

Cuando despertó, no estaba en la sala del conserje, por un momento creyó que tampoco estaba en Corea, así que decidió salir, de la manera más silenciosa posible, hasta que, forzando la puerta, lo logró, pero se dio cuenta de algo extraño, no estaba es su escuela, todos estaban vestidos de una manera extraña, bueno, en realidad, tradicional, hombres con el cabello largo, al igual que las mujeres, algunas de ellas estaban tapadas, y tenían un “hanbok”, un vestido tradicional coreano, ahí fue cuando supo de que estaba en la antigua Goryeo, una de las tantas dinastías que hubo antes de que se llamara Corea.



Al caminar sin rumbo en las calles, se dio cuenta de que todo era como lo relataban los abuelos, e incluso sus libros de historia, era algo nuevo para ella, pues solo había visto solo por imágenes, pero ahora, lo estaba viviendo.

Quién diría que encerrarla en ese cuarto lleno de trapos la llevaría a este magnífico lugar, así que se puso a recapitular un poco, el cómo había podido ir hasta Goryeo, si conectaba los puntos, podía deducir que su escuela y ese pequeño cuarto en donde había estado, estaban en un mismo lugar, así que podría ser un bucle de tiempo, por lo tanto, si quisiera volver tendría que ir ahí mismo para poder conectarlo con su escuela, la curiosidad la mataba, así que decidió pasear un rato. Mientras ella pasaba por cada calle, pasando sus ojos en cada puesto, todas las personas hacían silencio y le daban el paso, además bajaban su cabeza, una antigua muestra de respeto que se guarda hasta la actualidad, Sook no sabía por qué hacían eso.

—¡Mi señora! —gritó una chica, en realidad, se veía muy joven— la encontré— dijo jadeando, se notaba que había corrido mucho— es hora de que volvamos al palacio.

—¿Palacio? — ella estaba totalmente desconcertada.

—Mi señora, ¿Se golpeó la cabeza? ¿Se encuentra bien? —preguntó preocupada aquella joven, la cual desconocía su nombre.

—Ah, sí, estoy bien, gracias— le respondió con una sonrisa.

“Supongo que mi nombre y apellido debe ser diferentes ahora”— pensó ella, pues esta era otra época, pero debía preguntar cuál era sin levantar sospechas.

—Si deseas puedes llamarme por mi nombre, creo que “señora” es muy formal— dijo Sook, algo nerviosa, no acostumbraba a hablar con la gente.

—¿Decirle Lim Anhyoung? —preguntó aquella chica— ¿está segura?

—Sí, completamente segura.

Por otro lado, del reino…

—Siento decirles esto, pero su padre está muy enfermo, le quedan algunos meses— decía uno de los médicos del reino.

—No se preocupen hijos míos— musitó el enfermo rey a sus herederos.

—Morirás, ¿Lo sabes? — le dijo uno de sus hijos.

—Lo sé, pero dejo mi reino en buenas manos.

Hong Dakho, el primogénito del rey Taeyeon, próximo en ascender al trono a causa de la mala salud de su padre, su madre murió al dar a luz a él, mientras que Hong Daehyun, hermanastro de Dakho, hijo de una concubina del rey, entrenaba para ser parte del ejército.

Ambos se llevaban bien, de hecho, se conocían desde que eran unos niños, sus padres decidieron hacerlos cercanos para que en el futuro ambos se llevaran bien, y tuvieran coordinación para gobernar el reino, juntos.

—Necesito hablar contigo Dakho— dijo su padre.

—Está bien.

—Entonces, yo me retiro, hasta luego padre— habló Daehyun, el menor de todos mientras hacía una reverencia.

—Bueno quería pedirte una última cosa antes de morir— comenzó cuando su otro hijo se retiró del lugar en donde estaban.

—¿Qué es?

—Quisiera que contraigas matrimonio con la hija de uno de mis más fieles generales, te encontrarás con su familia mañana, para que pidas su mano, ¿Puedes hacer eso por mí?

—Haré todo lo que tú quieras padre.

—Me alegra oír eso, hijo.

Dakho, no estaba tan de acuerdo con lo que quería su padre sin embargo aceptó porque no quería decepcionarlo. Cuando terminaron de hablar, se retiró de la habitación, al salir se encontró a Daehyun, mirando a la ventana, algo serio.


—Volví— dijo y se posicionó al lado de su hermanastro.

—¿Qué te dijo? —preguntó Daehyun, con curiosidad.

—Él quiere que me case— musitó en un susurro, estaba frustrado.

—¿No crees que es un poco tarde?

—En realidad, parece mejor, no quería casarme a los 14 o menos— mencionó recordando las bodas que había presenciado, la mayoría de coreanos en esa época se casaban siendo jóvenes, y lo normal era que fuera un matrimonio arreglado.

—Y, ¿Cuándo conocerás a la novia?

—Se supone que mañana, me encontraré con su familia y pediré su mano.

—¿Estás de acuerdo con todo esto? —preguntó mirándolo a los ojos.

—No, pero esta tal vez sea la última cosa que desea nuestro padre.

—Está bien— y no dijeron nada más, hasta después de unos minutos cuando el menor, rompió el hielo— Entonces me iré a practicar, su alteza— dijo de manera juguetona.

—Adelante— le dijo a su hermanastro con una sonrisa en su rostro, Dakho era un año mayor que Daehyun, así que para ellos no hacía falta los honoríficos, el menor era muy bromista, lo que les agradaba a ambos, y hacía más llevadero el ambiente para el futuro rey.

Pasar al trono tenía muchas responsabilidades, pues, ya no solo cuidaría de su familia, sino que también de un reino, completo de habitantes que esperaban lo mejor de él, era una tarea con mucho en juego, aunque había estudiado y lo habían preparado para esto durante toda su vida, no dejaba de sentirse nervioso.

Mientras que, por el lado de Sook, ya había llegado al palacio, en donde vivía en esos tiempos, había hablado un poco con la chica durante el camino, que, en realidad era su sirvienta, se llamaba Gulmi, era alguien agradable.

—Volviste, queremos hablar contigo— dijo una señora, Sook supuso que era su madre.

“Que seca”— pensó al ver cómo le hablaba aquella mujer.

—Voy en un momento.

La señora asintió y se retiró, sabía que normalmente durante esas épocas los coreanos no demostraban mucho cariño, aun así, se sentía raro.

—Me retiraré Gulmi, fue un gusto conocerte.

—Igualmente Anhyoung.

Sook se dirigió en donde estaban sus “padres” todo seguía siendo extraño para ella, y no se culpaba jamás había pensado vivir todo esto.

Cuando estuvo allí sus padres soltaron todo tan rápido, en resumen de todo lo que dijeron, la obligaron a casarse, le explicaron que ella sería la esposa oficial del próximo rey, que al día siguiente el heredero del trono iría hasta su casa y pediría su mano, y ella debía aceptar, sin siquiera conocerlo, debía aceptar.

Al terminar de hablar se dirigió hasta lo que era su cuarto, quería huir, no estaba lista para dar un paso tan grande, hace unas horas ella era una estudiante y ahora iba a ser la futura esposa del futuro rey, simplemente no podía renunciar a su libertad, pues una vez que una mujer está casada en la antigua Corea, no podía salir a ningún lado que no sea su casa, ni visitar a sus familiares, ni nada.

—Debo irme de aquí, lo más pronto posible.

—Anhyoung, ¿Estás bien?, ¿Por qué esa cara? — preguntó Gulmi, al ver tan decaída a su nueva amiga.

—Pues, me dieron la noticia de que me voy a casar, fuera de eso estoy bien.

—Ya veo, ¿Es tan malo?

—No quiero renunciar a todo.

—Trata de descansar, así mañana piensas con tranquilidad este tema.

—Eso trataré, gracias Gulmi— le sonrió sinceramente, al fin tenía a alguien con quien podía contar.

Cuando la joven se retiró, nuestro personaje principal, buscó una forma de escabullirse y salir, al menos quería disfrutar del silencio de la noche.

En otro lado del reino se encontraba Daehyun, también quería respirar un poco, así que también se escapó.

Ambos fuera de sus hogares a horas altas de la noche, un sinónimo de desastre y peligro, pero querían disfrutar un poco.

Sook iba admirando todas las cosas a su alrededor, dándose cuenta de lo hermoso que era esa aldea. Daehyun miraba hacia el suelo, sin querer encontrarse con nadie, deseaba ser invisible, deseaba ser lo suficiente para su padre, quería que él lo viera de la misma forma de la que veía a su hermanastro.

Iban caminando sin darse cuenta de nada ni nadie, cuando chocaron y hasta ahí duró su tranquilidad.

—¡¡Ahhhh!!!— gritó Sook, era muy asustadiza.

—Shhh— trató de callarla, aunque fue en vano, la chica seguía gritando.

—¡¿Quién diablos eres?!— se asustó mucho, pues en esa época, los abusos, tenían una gran escala.

—Eso debería preguntarte yo a ti, ¿Qué hace una chica paseando a altas horas de la noche?, ¿No te han dicho tus padres que es muy peligroso?

—…— No sabía cómo excusarse en ese momento— Yo… soy nueva aquí, y no conozco el lugar— No tenía otra excusa.

—¿Quieres que te guíe un poco? — Daehyun siempre era amable con todos, si ella era nueva, pues le daría una pequeña introducción de aquel pueblo.

—Está bien.

Pasearon durante mucho tiempo, Daehyun siempre diciendo algo nuevo y tratando de ser gracioso, sin embargo, ella algo callada, lo que le dificultaba a Daehyun sacar un tema de conversación a flote, aun así, ambos disfrutaban de la compañía del otro, hasta que se dieron cuenta de que ya era hora de volver a casa, se despidieron y fueron por caminos diferentes.

Se podría decir que los dos eran muy diferentes y que no se habían conocido de la mejor manera, sin embargo, esa noche concordaron con algo: La luna estaba hermosa.

Al día siguiente, ambos despertaron, con mucho sueño, por cierto, Sook por su lado se estaba preparando para la llegada del futuro rey, mientras que Daehyun, se dispuso a practicar.

Cuando el heredero llegó, lo trataron muy bien, y aceptaron gustosamente darle la mano de su hija, mientras que Sook, miraba desde atrás, callada, sin poder creer que ya estaba comprometida.

Ni Sook, ni Dakho estaban de acuerdo con el matrimonio, pero no se podía hacer nada, ya se lo había decidido, y no lo podían negar.

Después de ese suceso, la tarde pasó muy tranquila, Sook quiso volver a darse un respiro, así que salió, sin nadie, en el fondo esperaba encontrarse con la misma persona de la noche anterior, nunca le había preguntado su nombre.

Por obra del destino ambos se habían encontrado en el mismo lugar en donde habían chocado, así que volvieron a pasar la tarde juntos, esta vez, Sook había tratado de hablar un poco más que la noche anterior, el tiempo pasó rápido de nuevo, y cuando menos lo esperaban ya había oscurecido, lo que significaba que ambos tenían que volver.

—Por cierto, me llamo… Anhyoung— estuvo cerca de decirle su nombre real, menos mal no sucedió.

—Mucho gusto, mi nombre es Daehyun— dijo para después dar una pequeña reverencia—, espero volver a verte— dijo de manera juguetona.

—Igualmente— se despidió de una manera tímida.

Fue una bonita tarde para ambos…

—Anhyoung, ¿En dónde estabas? —le preguntó Gulmi, se veía muy preocupada.

—Yo…, había paseado por el pueblo— dijo mintiendo.

—Ah, está bien, pero avisa si vas a salir una próxima vez.

—Sí, no te preocupes, lo haré.

Y así pasaron varios días, los cuales fueron muy aburridos para nuestro personaje, no había podido salir, y solo le habían hablado de cómo debería comportarse en cuanto se convirtiera en reina, lo cual no era nada emocionante para ella.

—Estoy tan aburrida…— se quejaba sin poder hacer nada.



—Yo también— respondió de la misma manera Gulmi —, por cierto, mañana irás a cenar con la familia de tu prometido.

—Está bien, gracias por avisarme, estoy muy cansada, debería irme a dormir, hasta mañana.

—Hasta mañana.

Ese día no había sido de los mejores, y con la noticia, peor aún…

Mientras que, por otro lado, Daehyun no había podido concentrarse al cien por ciento., seguía pensando en Anhyoung, lo que su hermano notó rápidamente por su rara actitud.

—Hey, ¿Estás bien? —le preguntó Dakho, estaban en sus prácticas matutinas, y su hermanastro había estado muy distraído.

—Sí, no es nada, sigamos practicando.

—¿Hay alguna persona que de vueltas en la cabeza de mi hermanito? —dijo mientras continuaban con el pequeño encuentro con espadas.

—En realidad… hay alguien— respondió de una manera tímida, recordando a Anhyoung.

—Me alegro mucho por ti, pero espero que te concentres más— respondió, quitándole la espada de su hermano, dejándolo sin nada con que defenderse.

—Lo haré— sonó muy seguro de sí mismo— Por cierto, ¿Qué harás hoy?

—Hoy vendrá a cenar mi prometida, tal vez ahí la conocerás.

—Bien, pero no te vez muy emocionado, deberías darle una oportunidad, hazlo por mí.

—Está bien, pero que quede claro que solo lo hago por ti— el contrario aceptó, y siguieron luchando.

Así pasaron ambos esa tarde, pasando un bonito momento juntos, Sook, en cambio pasó su tarde eligiendo un vestido simple, para encontrarse con su prometido, hasta que llegó el momento de ir.

—Ella debe estar cerca, ¿Me veo bien?

—Sí, estás muy bien, ¿Por qué tan nervioso?

—No lo sé, después de todo es la persona con quien me casaré, por lo menos debo de preocuparme por cómo me veo.

—Tienes razón— asintió Daehyun.

Pasó un pequeño lapso de tiempo, y ya era hora de cenar con la novia, ambos esperaron tranquilos hasta que vieron a una chica llegar.

—Buenas noches, mi nombre es Lim Anhyoung, es un gusto conocerlos.

Al escuchar ese nombre, Daehyun levantó la cabeza, sorprendido, porque la chica que había conocido antes resultó ser la prometida de su hermano. Sook no se quedó atrás, cuando levantó la cabeza, grande era la sorpresa de ver al chico con el que había chocado, presente en esa cena.

—El gusto es mío, Hong Dakho, y él es mi hermanastro, Hong Daehyun.

—Buenas noches— y durante toda la cena no dijo nada más.

La cena se puede decir que pasó tranquila, Anhyoung y Dakho habían conversado un poco, por lo tanto, que se habían conocido un poco más, ambos tenían muchas cosas en común, desde sus gustos hasta una personalidad muy similar, mientras que Daehyun seguía en un pequeño estado de asimilación, sintiéndose un poco incómodo.

—Muchas gracias por la invitación, la cena estuvo deliciosa, ya es tarde es mejor que me retire.

—Gracias a ti por aceptar— dijo Dakho encantado con la chica sin duda le daría una gran oportunidad.

—Si quieres te puedo dejar cerca de tu casa— habló por fin Daehyun, su hermano, por su parte lo miró desconcertado— me refiero a que ya es tarde, y como eres la prometida de mi hermano, nadie quisiera que te sucediera algo malo.

 —Tienes razón, Daehyun te acompañará, Anhyoung.

La chica solo asintió, iban caminando en completo silencio, un silencio algo incómodo, hasta que el masculino decidió romper el silencio.

—No sabía que la próxima reina serás tú.

—Yo tampoco sabía que el hermano del heredero al trono eras tú— respondió ella.

—Supongo que ambos no sabíamos eso del otro— mencionó para proceder a reírse, Sook también lo hizo.

Siguieron caminando hasta llegar a su destino.

—Entonces aquí es donde nos separamos— dijo la fémina— Que pases una buena noche.

—Espera— le dijo antes de que entre a su casa— ¿Quieres dar un paseo? — le preguntó, ni él mismo sabía qué es lo que hacía.

—Me encantaría— aceptó gustosamente, lo que tranquilizó a Daehyun.

Así que volvieron a caminar, los dos sabían que eso estaba mal, pero les gustaba la compañía del otro.

Cuando menos se lo esperaban, ya habían pasado dos horas, lo que significaba que tenían que regresar a sus respectivos hogares.

Y de esa manera, sin darse cuenta, pasó ya un mes, entre encuentros prohibidos, excusas para verse el uno a otro, miradas de amor, e incluso, al final, uno que otro beso, sabían que estaba mal, que entre ellos no podría haber nada, que jamás podrían salir en público, ni mostrarse ante nadie, pero aun así eran felices solo con tenerse el uno a otro.

Pero, como por ahí dicen, la felicidad dura poco, y digo esto porque, unos ojos curiosos habían seguido desde hace ya un tiempo a la pareja, hasta que, reuniendo las suficientes evidencias se pronunció ante el heredero.

—Necesito hablar con Hong Dakho— dijo el personaje misterioso.

—¿Para qué lo necesita? — preguntó uno de los sirvientes reales.

—Es información confidencial, solo él tiene que conocerla.

—Pase, lo acompañaré— dijo aquel sirviente, no convencido del todo.

Aquella persona, le habló al futuro rey acerca de la clandestina y peculiar relación que llevaban su hermano y prometida, y para decir verdad, Dakho no se lo esperaba, no creía que su propio hermano había sido capaz de traicionarlo de esa manera, ni que aquella muchacha encantadora hubiera hecho lo mismo.

Así que decidió citarlos a ambos, para tenderles una trampa, el castigo para personas que eran infieles en Goryeo: la muerte.

Pese a que Dakho quería mucho a su hermano, no iba a permitir que sucediera esto, y no iba a cambiar de opinión.

Pasaron un par de días y Dakho citó a los dos a la mitad del pueblo, no sabían el porqué, ni que les esperaba.

Al llegar vieron a muchas personas en un círculo, y al acercarse, vieron a Dakho, parecía tan enojado, que por poco y botaba humo, jamás lo habían visto así, él normalmente era muy tranquilo, pero por una extraña razón —para todos, pues no conocían lo que sucedía— se veía muy cerca de explotar.

Cuando vio a Anhyoung y Daehyun llegar, se lanzó ante los dos, les jaló del brazo y los posicionó en el medio, en ese momento comenzó a decirles, o mejor dicho gritarles todo, y a reclamarles por aquella traición, las personas a su alrededor solo susurraban lo terribles que habían sido su prometida y su hermano, y que no merecían vivir.

De un momento a otro ambos estaban arrodillados mientras que Dakho sacaba una espada, para poder cortarles la cabeza, Sook no creía lo que estaba pasando, no creía que estaba a la nada de morir, que no regresaría a su hogar, ni volviese a ver a su madre.

Tenía mucho miedo hasta que sintió que le tomaban la mano, era Daehyun, sostenía su mano mientras le decía que todo iba a estar bien, claramente esto molestó más a Dakho.

—Por todo lo que hicieron a mis espaldas, hoy morirán.

Después de escuchar eso todo se volvió negro, ya no había vuelta atrás, habían muerto, solo quedaba algo por decir.

“Será asunto del tiempo encontrarnos otra vez”

FIN.

Comentarios

  1. Muy bonita la historia, me hubiera gustado que terminen juntos 😖😔

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  2. La historia de una manera indirecta cuenta las costumbres y tradiciones de la antigua Corea 🤯, estuvo muy buena 👍

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